EL EFECTO SUSPENSIVO DE LAS EJECUCIONES SINGULARES EN LA SOLICITUD DE PRECONCURSO

La Ley Concursal establece la obligación de solicitar  la declaración de concurso de la  empresa dentro de los dos meses siguientes a la fecha en que hubiera conocido o debido conocer su situación de insolvencia.

No obstante, el artículo 5 bis de la propia Ley Concursal establece la posibilidad solicitar lo que  comúnmente se conoce como preconcurso;  poner  en conocimiento del Juzgado que ha iniciado negociaciones con sus acreedores para alcanzar un acuerdo de refinanciación o, en su caso, para obtener adhesiones a una propuesta anticipada de convenio.  El deudor dispondrá entonces de cuatro meses para superar la posible insolvencia, obtener adhesiones a una propuesta de convenio o, en último término solicitar el Concurso de Acreedores.

Resulta frecuente encontrar empresas o deudores persona física que no detectan cuando debieran su situación de insolvencia, o creen que dependiendo de alguna circunstancia futura esa insolvencia será pasajera, pero las reclamaciones o ejecuciones que se siguen contra ese deudor pueden paralizar o imposibilitar la actividad.

La Ley Concursal es aprobada en 2009, pero desde la entrada en vigor del provisional Real Decreto Ley 4. 2014 la nueva redacción del artículo 5 bis de le Ley Concursal, con incidencia en el 568. 1 de la Ley de Enjuiciamiento Civil se bloquea el inicio o continuación de procesos ejecutivos que afecten a bienes necesarios para la continuación de la actividad empresarial o profesional de la deudora.

Este bloqueo o suspensión de las ejecuciones se produce hasta la formalización del acuerdo de refinanciación, la providencia que admite a trámite su homologación, la adopción del acuerdo extrajudicial, la obtención de las adhesiones a la propuesta anticipada de convenio o, en última instancia la declaración de concurso.

En cuando a la concreción de los bienes necesarios para la continuidad de la actividad, ha de tenerse en cuenta que el Real Decreto Ley sustituye la redacción “bienes afectos a la actividad profesional o empresarial del deudor” por el concepto “bienes necesarios para la continuidad de su actividad profesional o empresarial“. Es, sin duda, un concepto mucho mas restrictivo porque mientras todos los bienes de una empresa están a priori afectos a la actividad, no todos ellos son necesarios para la continuidad de su actividad. Sin embargo,  conviene tener en cuenta que es posible separar el derecho de disposición sobre el bien, sin detrimento de las facultades de uso y disfrute de la empresa

Tampoco podrán iniciarse o, en su caso, quedarán suspendidas las ejecuciones singulares promovidas por los acreedores de pasivos financieros a los que se refiere la disposición adicional cuarta, siempre que se justifique que un porcentaje no inferior al 51 por ciento de pasivos financieros han apoyado expresamente el inicio de las negociaciones encaminadas a la suscripción del acuerdo de refinanciación, comprometiéndose a no iniciar o continuar ejecuciones individuales frente al deudor en tanto se negocia.